Acompaño tu mente, tus emociones y tu energía para que puedas comprenderte, sanar y avanzar hacia una vida más consciente y en equilibrio.
Integro mente, emoción, cuerpo y energía en cada proceso terapéutico.
Te ofrezco un espacio seguro, de confianza y sin juicios.
Trabajamos para que comprendas lo que te ocurre.
Cada persona es única, por eso adapto las herramientas a tus necesidades.
Carolina Fenoll Campillo es Licenciada en Psicología desde 2006, cuenta con Registro Sanitario nº 40001443 y es Máster en Psicología de la Salud, con una amplia trayectoria profesional dedicada al acompañamiento psicológico, el bienestar y el desarrollo humano.
Su recorrido profesional se ha construido desde una mirada integradora de la persona, aunando el conocimiento científico y psicológico con una comprensión profunda de los procesos emocionales, relacionales y vitales que atraviesan nuestra experiencia.
A lo largo de su carrera ha trabajado también en el ámbito de la gestión de recursos humanos y las organizaciones, participando en procesos relacionados con el desarrollo del talento, el bienestar laboral, la motivación y la mejora de las dinámicas relacionales.
Aprende a gestionar la ansiedad, reducir el estrés y recupera la calma y el equilibrio.
Fortalece tu autoestima, tu confianza y tu conexión contigo misma/o.
Mejora la comunicación, comprende conflictos y construye relaciones más sanas.
Aprende a gestionar la ansiedad, reducir el estrés y recupera la calma y el equilibrio.
Observamos pensamientos, emociones, relaciones y aquello que está pidiendo atención.
El proceso se adapta a ti, integrando diferentes recursos según tus necesidades.
Es normal que antes de iniciar un proceso terapéutico aparezcan preguntas.
Quizá nunca has acudido a terapia, no sabes exactamente qué necesitas o te preguntas si aquello que estás viviendo es “suficiente” para pedir ayuda.
Aquí encontrarás respuesta a algunas de las dudas más habituales. Y si tu pregunta no aparece, puedes escribirme antes de solicitar tu primera sesión.
No.
La terapia puede ayudarnos cuando atravesamos ansiedad, estrés, una pérdida, dificultades emocionales, problemas en nuestras relaciones o un momento especialmente complejo.
Pero no necesitamos estar mal para querer conocernos mejor. También podemos iniciar un proceso porque sentimos que queremos comprender determinados patrones, mejorar nuestra relación con nosotros mismos, aprender a establecer límites, tomar una decisión importante o simplemente vivir con mayor conciencia.
En ocasiones no existe siquiera un problema concreto. Solo aparece una sensación difícil de explicar:
“Mi vida funciona, pero siento que algo dentro de mí necesita cambiar.”
Ese también puede ser un buen momento para empezar.
No necesitas saberlo antes de venir.
De hecho, una de las funciones de la primera sesión será comprender qué estás viviendo, qué necesitas y qué forma de acompañamiento puede resultar más adecuada.
Mi formación me permite aproximarme al proceso desde diferentes perspectivas, pero la técnica nunca está por delante de la persona.
En algunos casos trabajaremos fundamentalmente desde el diálogo y la intervención psicológica. En otros podremos incorporar elementos de Terapia Gestalt o atención corporal y somática dentro del proceso psicológico cuando resulten adecuados.
Y si tienes interés en explorar alguna de mis herramientas complementarias corporales o energéticas, podremos hablar sobre ellas de manera diferenciada.
El proceso se construye contigo.
Significa que intento comprender a la persona en su conjunto y no únicamente aquello que aparece como síntoma.
Nuestra experiencia tiene diferentes dimensiones que se encuentran profundamente relacionadas:
Mente · Emoción · Cuerpo · Relaciones · Energía · Conciencia
Lo que pensamos influye en cómo sentimos. Lo que sentimos puede acompañarse de respuestas corporales. Nuestra historia influye en nuestra forma de relacionarnos.
Y cuando comenzamos a observar todo ello con mayor conciencia podemos comprender mejor determinados patrones de nuestra vida.
Trabajar de manera integrativa significa poder atender esas diferentes dimensiones sin reducir a la persona a una única explicación.
Es importante diferenciarlas claramente.
La intervención psicológica se desarrolla desde mi formación y ejercicio profesional como psicóloga y dentro del correspondiente marco profesional.
Las prácticas energéticas forman parte de otro ámbito de mi recorrido formativo y se ofrecen como herramientas complementarias de bienestar, exploración personal o experiencia energética.
Entre ellas se encuentran el Péndulo Hebreo, Reiki Anael y Reiki de las Hadas, además de otras herramientas corporales y complementarias en las que me he formado.
Estas prácticas no sustituyen una evaluación, diagnóstico o tratamiento psicológico o médico cuando estos resultan necesarios, ni se presentan como alternativa a ellos.
Puedes realizar un proceso psicológico sin incorporar ninguna práctica energética.
Y, cuando exista interés por alguna herramienta complementaria, hablaremos previamente sobre su naturaleza para que puedas decidir libremente si deseas utilizarla.
No.
Mi manera de trabajar respeta profundamente la forma de comprender el mundo de cada persona.
Si vienes buscando acompañamiento psicológico, podemos desarrollar todo el proceso desde ese ámbito sin incorporar prácticas energéticas.
No necesitas compartir ninguna creencia espiritual ni determinada concepción de la energía.
La dimensión energética forma parte de mi recorrido y está disponible para aquellas personas que desean explorarla, pero nunca constituye una condición para realizar terapia conmigo.
Sí, siempre que se trate de una de las prácticas que ofrezco de manera independiente y sea adecuada para lo que buscas.
En ese caso quedará claro desde el principio que estás solicitando una práctica complementaria y no una intervención psicológica.
Si durante el encuentro considero que aquello que estás viviendo requiere una valoración psicológica, médica o de otro profesional sanitario, te lo indicaré.
Las sesiones tienen una duración aproximada de 50-60 minutos, dependiendo del tipo de intervención.
Algunas herramientas complementarias pueden requerir una duración diferente, que se indicará en el momento de reservar la sesión.
La primera sesión puede necesitar un tiempo específico para conocernos, comprender el motivo de consulta y establecer conjuntamente cómo comenzar el proceso.
Depende de cada persona y del momento del proceso.
En determinados casos puede resultar adecuado comenzar con una frecuencia semanal. En otros, las sesiones pueden realizarse quincenalmente.
La frecuencia no tiene por qué permanecer igual durante todo el proceso. Podemos revisarla conforme avancemos y adaptarla a tus necesidades.
No existe una duración universal.
Algunas personas acuden para trabajar una situación concreta y otras desean realizar un proceso más profundo de autoconocimiento y transformación.
La duración dependerá de aquello que quieras trabajar, de tus necesidades y de cómo vaya evolucionando el proceso.
Mi intención no es establecer de antemano un número determinado de sesiones, sino revisar contigo cómo te encuentras y hacia dónde queremos continuar.
Sí. La intervención psicológica puede realizarse online cuando esta modalidad resulte adecuada para las características y necesidades del proceso.
Para algunas personas supone además una manera cómoda de mantener la continuidad de la terapia cuando viven lejos, viajan o tienen dificultades para desplazarse.
Determinadas técnicas corporales o herramientas complementarias pueden requerir presencialidad. En esos casos te informaré antes de reservar.
La intervención psicológica se desarrolla dentro del correspondiente deber profesional de confidencialidad y secreto, con los límites y excepciones establecidos legal y deontológicamente.
Crear un espacio de confianza es una parte esencial del proceso.
Puedes preguntar cualquier duda sobre confidencialidad antes de comenzar.
Lo hablamos.
No tienes obligación de utilizar ninguna herramienta con la que no te sientas cómodo. El proceso terapéutico requiere confianza y consentimiento.
Si una determinada forma de trabajar no conecta contigo, podemos explorar otras posibilidades dentro del ámbito profesional correspondiente.
Tu experiencia también forma parte de la terapia.
Es completamente posible empezar desde ahí.
No necesitas llegar a consulta sabiendo explicar perfectamente qué sientes. A veces precisamente una de las dificultades es encontrar palabras para aquello que nos está ocurriendo.
Podemos ir acercándonos progresivamente, respetando tu ritmo.
En ocasiones comenzaremos hablando. En otras podremos prestar atención a una emoción, una sensación corporal o simplemente a aquello que está ocurriendo en ese momento.
Quizá no exista un momento perfecto.
Pero si llevas un tiempo preguntándote si necesitas ayuda, si algo se repite, si sientes que has perdido tu equilibrio o simplemente deseas comprenderte mejor, podemos tener una primera conversación.
No necesitas decidir ahora todo el camino.
Solo el primer paso.
Puedes escribirme para contarme brevemente qué estás buscando y valorar juntos si mi forma de acompañar encaja con lo que necesitas.